El concepto de Salud es global, armónico e integrador; por ello, hablar acerca de la Salud Integral hace referencia (necesariamente) al Bienestar del Ser humano, más allá de sentimientos partidistas o manipuladores. Debemos hacer referencia a una auténtica Filosofía de la Salud.
Lamentablemente, hoy día se habla mucho acerca de la enfermedad, de enfermedades. Es importante que hagamos una reflexión: la voluntad de vivir implica, necesariamente, la voluntad de estar sano. Los complejos de culpabilidad son uno de los mayores obstáculos para nuestra curación. Si estas convencido de que mereces estar enfermo, no dejarás que aquello que pueda curarte se acerque a ti. La tensión implica miedo y agresividad; no es el miedo lo que nos motiva, sino la alegría; la satisfacción se revela como un incentivo para nuestra creatividad.
.- La vida, la salud, y el bienestar en nuestras manos…
Vamos a hacer referencia a algunos de los aspectos esenciales para que el bienestar y la salud en todos sus ámbitos, para que puedan ser y constituirse en nuestros mejores aliados y amigos. Tendemos a considerar que la salud es sencillamente la ausencia de cualquier manifestación de dolor o malestar; sin embargo, un estado de plena salud comprende mucho más que esto: es aquel en el que se funden y equilibran distintos aspectos y factores que hacen posible a lo largo de nuestros días, un nivel mas o menos regular de aceptación y satisfacción en los distintos planos de nuestra vida. Hay salud donde la alegría, la comprensión y la bondad no son episodios excepcionales…
Allí donde las relaciones constructivas y la apertura a los demás están presentes, y nos ocupamos (y no tanto preocupamos) de alimentarnos y nutrirnos razonablemente, y evitamos en lo posible ambientes, lugares, cosas y personas que nos trasladen un alto grado de perturbación… Y por encima de todo, rodear nuestra vida de amor, un amor que se extiende mucho más allá de las esfera de los físico: amor a la vida, a los demás, y a nosotros mismos.
La vida, la salud, y el bienestar en nuestras manos…
Cada vez es mayor el número de personas que están adquiriendo conciencia de la vital importancia que tiene disfrutar de una buena salud y un verdadero bienestar. Pero no es menos cierto que esa preocupación se manifiesta en muchas ocasiones de manera insuficiente o inadecuada, con excesivas concesiones a la superficialidad, a la apariencia física y estética -eso que se ha dado en llamar culto a la imagen-, en detrimento de nuestro verdadero equilibrio y ser interior.
Muchas enfermedades con significativa prevalencia actual son conocidas por sus manifestaciones sintomáticas, pero no por sus causas originales: la pelagra, el beriberi, o el escorbuto -bien conocidos históricamente- son desencadenados por déficits y carencias nutricionales, que una vez subsanadas, remiten y se curan rápidamente; de igual manera, hoy un sin numero de desequilibrios físicos, psíquicos y emocionales poseen una clarísima componente nutricional, que responden muy bien a la administración de complementos vitamínicos, minerales, enzimáticos, etc. ...
Lamentablemente, solemos emplear mucho de nuestro valioso tiempo en absurdas ideas que nos paralizan, devoran e impiden ser nosotros mismos y manifestarnos como auténticos seres humanos (hombres y mujeres).
Por ello no resulta extraño que desde hace más de tres décadas podamos observar la proliferación de una serie bien delimitada de métodos que pretenden ayudarnos, guiarnos por el camino correcto, evitar tensiones innecesarias, problemas de complejidad no bien delimitada; en definitiva: hacernos “prisioneros” de nuevos mandatos que, de hecho, poco pueden aportar a nuestra cotidiana existencia.
Desde hace unos años resulta inquietante escuchar en las noticias la gran cantidad de casos de violencia de género que se producen. De hecho, tal es la alarma, que desde las Instituciones se han comenzado a tomar medidas para intentar frenar estas agresiones y concienciar a la sociedad sobre el problema (espacios publicitarios, Juzgados y Leyes específicas, ayuda a la mujer maltratada…)
En este artículo intentaremos analizar algunas de las razones por las que consideramos que se produce este terrible hecho, y aportar una ayuda muy estimable a través de las “Flores de Bach”.
Históricamente, la mujer ha dependido durante muchos años del hombre. La sociedad ha sido eminentemente patriarcal. El hombre era el que salía del hogar para buscar el sustento, el dinero, y la mujer se quedaba en la misma, cuidando de la familia y ocupándose de las tareas domésticas.